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La poesía ekfrástica de John Keats y María Victoria
Atencia Katharine Blake Schogol 'Beauty is truth, truth beauty, -- that is all Ye know on earth, and all ye need to know' Ode on a Grecian Urn La poesía de María Victoria Atencia ilumina
la belleza de las imágenes individuales al representarlas en contextos
distintos y deslocalizados. Dentro de su forma "alejandrina," evoca
una voz "serenísima" (Wilcox 248) y fluida, y capta la profundidad de
sus imágenes en el marco de comparación. Utiliza el "ékfrasis" para
establecer un diálogo con otros artistas y arquetipos, creando una unidad y aun
más, una reciprocidad entre los varios textos. Hay varias interpretaciones
según la definición exacta del acercamiento ekfrástico. Según James Heffernan: “Ekphrasis is the verbal
representation of graphic representation” (Heffernan 299). Por otro lado, Margaret H. Persin considera los poemas que tratan de
imágenes “bíblicas, mitológicas e históricas” como poemas ekfrásticos también
(Persin 45-47.) Existe una multitud de propósitos para utilizar el ékfrasis
dentro del marco del postmodernismo, desde un acercamiento esotérico hasta un
acercamiento feminista y recuperativo. Sin embargo, el ékfrasis no es un acercamiento exclusivamente postmoderno. Desde la edad media poetas y escritores comparan dos textos para reconstruir los significados, recuperar imágenes, cuestionar la relación entre la mortalidad y el arte, o simplemente meditar. El poeta romántico John Keats representa una urna imaginaria en su poema "Ode on a Grecian Urn" para meditar en su posición mortal frente de la inmortalidad del arte. Al contemplar una urna que ha fabricado en su imaginación, Keats maneja y manipula una imagen clásica para textualizar sus reflexiones acerca de la mortalidad, además de la relación entre la poesía y el arte. María Victoria Atencia maneja textos míticos y artísticos para formar parte de ellos, y no para considerarlos desde una distancia textual. Ella explota la rigidez de la obra de arte, o las limitaciones de una leyenda, (re)presentándolos para recuperar, o mejor dicho reescribir una narrativa en sus poemas ekfrásticos, como el poema "Godiva en blue jeans" (1978). Ambos poetas Keats y Atencia demuestran la subjetividad de las interpretaciones; sin embargo, Atencia logra ilustrar una conexión fluida y recíproca entre textos, mientras que Keats muestra la jerarquía que existe entre los textos. El título del poema "Ode on a Grecian Urn" destaca una unión entre poesía y arte por sugerir no sólo que la oda trata de la urna, sino también que forma parte de la urna. Sin embargo, esta unión es ilusoria; Keats empieza el poema distanciándose de ella: Thou still
unravish’d bride of quietness, Thou foster-child
of silence and slow time, Sylvan historian,
who canst thus express A flowery tale more sweetly than our rhyme. (Keats 1-4) Se dirige a la urna como si fueran las figuras que representa. "Thou still unravish’d bride” funciona para iluminar la quietud y pureza de la urna “intacta.” Nada y nadie la ha penetrado (ni textualmente ni físicamente) para cambiarla. Representa a la urna como una entidad humana, separada de la interpretación no perturbada, distante y quieta. La urna es una amalgama de sus propias vivencias incompletas y silenciadas, y el poeta es un observador. El hablante considera la existencia de la urna en "silence and slow time", representando un tiempo y, consecuentemente, una historia distinta y casi entumecida. Keats rodea la urna con un discurso narrativo, admirando lo que no puede ni imitar ni lograr. James Heffernan señala que el texto escrito es
tan representativo como el objeto “plástico” en que se medita: “What ekphrasis
represents in words, therefore, must itself be representational” (Heffernan
300). Keats está consciente de su propio acercamiento representativo cuando
explica que su rima no es capaz de sustituir la historia poética que la urna y
sus figuras silenciosas representan. Los niveles de representaciones son
profundos: la urna imaginaria parece ser una urna griega, y esta urna presenta varias
historias. Además, el poema expresa lo que proyecta la urna fabricada. Según David Wilson, "The scene on the urn
is really the scene behind the Urn; the Urn is literally the ground of this
scene, but transcendentally the scene is the ground of the Urn ( El poeta medita con admiración la dialéctica de una urna a la vez silenciosa, congelada y poética. La yuxtaposición entre "flowery tales" y cuentos mudos que el hablante no percibe mantiene la distancia entre el poeta y la historia que la urna retrata. Aprecia la “melodía” no oída, o mejor dicho "sin tono" que toca no para los observadores, sino para las figuras ficticias: Heard melodies are sweet, but those unheard Are sweeter; therefore, ye soft
pipes, play on; Not to the sensual ear, but, more
endear’d, Pipe to the spirit deities of no tone. (Keats 11-14). A la vez que Keats expone la quietud y la inercia del poema, ilustra las melodías suaves que mantienen la trayectoria fluida y viva. Al discernir entre el oído “sensual” y el oído “espiritual,” ofrece una jerarquía en que la esfera espiritual captada por la urna supera la esfera sensual y corporal. La frase "more endear'd," es una manipulación de la palabra "ear" para elevar el "oído" de las figuras fantasmales. Por pertenecer al nivel humano y, por lo tanto, inferior, Keats no logra penetrar en el objeto plástico ni en la esfera fantástica de esta urna; no puede conocer la música de los “spirit deities of no tone” (Keats 14). Sin embargo, en su imaginación puede meditar en el movimiento y la fluidez que la urna vela. Puede tratarse de la urna, pero no intenta reescribir lo que la urna revela porque su narrativa es más limitada y profundamente distante de la de la narrativa "más dulce" de la urna. La rima señala la necesidad de añadir otros datos a un texto incompleto. La música sostiene las historias mientras las congela en un momento eterno. Provoca varias preguntas y meditaciones por parte del poeta y el lector que inspiran una continuación de la historia callada. El hablante piensa en el amante que está a punto de besar, de “embelesar” al objeto de su amor, pero nunca se acerca a éste. Está entumecido en una posición de deseo. Repite la palabra “nunca” para enfatizar su interpretación de la inevitabilidad del deseo inmortal y no satisfecho. Pero el hablante aconseja al amante “—yet, do not grieve; /She cannot fade, though thou hast not thy bliss, /For ever wilt thou love, and she be fair” (Keats 17-20). Su amor durará, y la belleza de la joven es eterna también. La eternidad es simultáneamente un castigo y una redención. Ni la urna ni Keats permiten que el amante llegue a experimentar la satisfacción y la felicidad de conectar con su amada; así que el poeta contempla la eternidad de este deseo que siempre se mantiene, además de las limitaciones que ni el amante ni él pueden trascender. Aquí el hablante empieza a introducir la trayectoria, dirigiéndose a las imágenes y creando un choque entre texto, realidad y arte. Keats ilumina la yuxtaposición entre imágenes congeladas, y a la vez generativas. El texto representa por medio de la visualización la urna que es imagen de la juventud eterna y la historia inmortal. Ah, happy, happy
boughs! That cannot shed Your leaves, nor
ever bid the Spring adieu; And, happy melodist,
unwearied, For ever piping
songs a new More happy love!
More happy, happy love! For ever warm and
still to be enjoy’d For ever panting, and forever young
(Keats 21-27). Esta estrofa muestra una contradicción entre las imágenes entumecidas en la urna y las imágenes vivas para la eternidad. Dentro de esta encarnación de la eternidad marmórea existe una viveza que el poeta desea conocer, pero nunca ocurrirá a causa de su mortalidad y su distancia de la trayectoria de la urna. Esta yuxtaposición entre la inmortalidad y la mortalidad crea un eco de la dialéctica entre una representación completa, concreta y textual, y otra representación que transciende la narrativa. Mientras el poeta nunca conocerá la historia viva de la urna, la urna tampoco logra captar la totalidad de lo que presenta. La primavera es eterna, los músicos no se fatigan y los jóvenes siguen jadeando, pero la urna solamente proyecta esta vida por la interpretación imaginativa del poeta. Keats anima a las figuras al darles el aliento. La repetición de la palabra “Happy” es como un eco además de un continuo de jadeos para iluminar el significado del aliento en su representación poética. El poeta se mete en su texto no necesariamente para regenerar las figuras, sino que intenta dar vida a las figuras como eternamente generativas. La textualidad del poema es semejante a la porcelana de la urna: capta las figuras, intentando animarlas mientras expone su estado marmóreo. El hablante vuelve a meditar en los hombres y las mujeres "jadeando" y simultáneamente hechos de “mármol," asombrando a la viveza que el poeta imagina existir. La meditación que la urna provoca fuerza la comparación entre la eternidad de la urna, y la muerte inevitable del hablante y su generación que va a cesar de generar: “Thou silent form, dost tease us out of thought/ As doth eternity: Cold Pastoral! When old age shall this generation waste, / Thou shalt remain, in midst of other woe” (Keats 44-47). El poeta imagina la tristeza, “in the midst of other woe” que va a rodear la urna, aunque no la penetre, estableciendo un limite profundo entre él y la urna. Mientras Keats siente la tristeza del ser humano, la urna nunca conocerá este sentimiento. La urna es deslocalizada en el mundo del poeta por su representación de la vida eterna. La felicidad que la urna proyecta y la tristeza de la mortalidad en que está vinculada destacan el punto de referencia desde el que el poeta medita—aparte de la trayectoria. El poema no funciona para unir poeta, poema y arte, sino para iluminar la distancia entre ellos. Keats invoca la voz de la urna en su poema, y por esta voz parece que el texto se aúna con el arte. Según James Heffernan, el lenguaje de Keats transciende la narrativa, y esta acción representa "la verdad" (Heffernan 308). Sin embargo, el mero acto de escribir la enunciación de la urna la textualiza en un impulso narrativo. El poeta todavía imparte una voz textual a la urna para representar su historia, una historia aparte de la de Keats: “Beauty is truth,
truth beauty, -- that is all Ye know on earth, and all ye need to know.” (Keats 49-50) La urna exclama que la única belleza es la verdad, y viceversa. Aunque la voz de Keats se convierte en la voz de la urna, no deja de manipularla por el enfoque textual. La voz solamente obtiene un espacio narrativo en la imaginación de Keats. Hay que preguntarse qué significan estas líneas finales. La urna “dice” que la belleza es la verdad, y la verdad es la belleza. Sin embargo, el poema no contiene la “Verdad.” Representa una serie de interpretaciones de una verdad. Al principio del poema, el poeta expone que la urna representa “A flowery tale more sweetly than our rhyme,” captando las imágenes como ficticias, sujetos en un texto poético. Resulta que el arte debe contener una verdad en sí misma, una verdad que el poeta no logra conocer ni imitar. Aunque el texto escrito puede aumentar, recuperar y provocar varias interpretaciones, no necesariamente extrae la verdad que el objeto de arte contiene, destacando lo que parece su distinción naciente. Consecuentemente, el texto escrito, aunque trata del texto artístico nunca conocerá La Verdad que contiene, y el abismo entre ellos queda establecido para siempre. Mientras Keats medita en las relaciones dialécticas de la inmortalidad y sus elementos generativos por el arte "plástico" (aunque imaginario), Maria Victoria Atencia escribe otro tipo de diálogo entre el arte y el poema. En su poema "Godiva en blue jeans," Atencia elige una leyenda en vez de una obra de arte específica, ampliando la definición del ékfrasis de James Heffernan. El enfoque feminista que ella utiliza no se queda en la periferia del poema, sino que lo penetra para recuperar un texto subjetivo en una ideología extranjera. Catherine Newton indica que los poemas ekfrásticos de Maria Victoria Atencia funcionan para “recuperar estas figuras de su absorción en la cultura patriarcal y revisar su evaluación convencional” (Newton 215). Su propósito no es meditar en la trayectoria "marmórea" de la obra artística, sino que rompe la rigidez de la representación fijada para presentar un diálogo fluido y recuperativo. La forma alejandrina sugiere una rigidez, una serie de limitaciones semejante a la forma restringida que Keats utiliza; sin embargo, el contenido crea un contraste con su fluidez y capacidad que va “más allá” de la forma (Persia 47). Esta capacidad de crear la ilusión de un texto fluido, además de romper con las limitaciones de las imágenes históricas y artísticas que utiliza demuestra la evolución de los propósitos del ékfrasis en la generación feminista y posmoderna. “Godiva en blue jeans” trata de la leyenda de Lady Godiva para aunar el rol de la hablante con el personaje, re-interpretando lo que representa la leyenda. En su primera estrofa, presenta una visión de Godiva no para describirla, sino para dar a conocer a la hablante utilizando a Godiva. Logra esta fusión al utilizar la voz de la primera persona mientras manipula la leyenda de Godiva: “Cuando sobrepasamos la raya que separa/ la tarde de la noche” (Atencia 1-2). En “Ode on a Grecian Urn,” Keats nunca utiliza la palabra “Yo” ni “Nosotros” para intencionalmente quedarse una entidad separada del texto. Medita en la agencia del poema, pero no se introduce en él. Al contrario, Atencia se escribe como una figura “godiviana.” Su discurso adopta el lenguaje de transgredir y atravesar las fronteras que separan la noche del día, la realidad del sueño, y el texto del hablante de Godiva: “Cuando sobrepasamos la raya que separa/ la tarde de la noche” constituye una instancia en el poema en que la hablante y otra persona van “más allá” de la frontera intangible entre el día y la noche. Atencia no escribe “Cuando llega la noche,” sino intencionalmente imparte control, movimiento y pensamiento a las imágenes, como si controlaran esta transición. Como Keats, anima a sus figuras por esta renunciación de control textual. Sin embargo, mientras Keats se representa como un observador que imagina la historia ya existente en la urna, Atencia transgrede la frontera de la leyenda para establecerse dentro del marco del texto. Las siguientes líneas evocan unas imágenes del sueño para presentar esta historia por el marco irreal y fantástico, porque ella es un sujeto fantaseado en un discurso de leyenda ya en existencia (Thompson 3). Llegan a “la puerta del sueño,” que ilumina una conjunción de la realidad y el sueño mientras expone su separación. La noche, además de “la puerta del sueño” sugieren un erotismo secreto de los personajes y la leyenda que los rodea: …Pondremos un caballo a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva, puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo -Los postigos cerrados- por la ciudad en vela… (Atencia 2-5) Atencia presenta la leyenda como una fantasía en la que la hablante es un sujeto imbuido por el control del discurso. No describe la leyenda de Lady Godiva como si fuera una urna, un objeto de porcelana para ser disfrutado, o considerarla superior, sino que se convierte en la leyenda, refiriéndose a la “tal Lady Godiva” para destacar sus acciones como guiadas por una representación. Dentro de la leyenda, "la puerta" y "los postigos cerrados" delinéan las fronteras que rodean a ésta, e impiden el movimiento narrativo de la hablante, mostrando su papel atrapado por el discurso. Al invocar imágenes antiguas en su poema, Keats medita en su propia posición como observador distante de la historia, y de la inmortalidad. Por otro lado, Atencia invoca una leyenda antigua para mostrar cómo ha manejado su percepción de su papel en la historia, cómo se queda enredada en la trayectoria aunque se siente deslocalizada dentro de ella. La poeta incorpora imágenes antiguas como “los postigos cerrados” para darle un sabor primitivo a este discurso. Esta imagen pertenece a otra época en que las ventanas estaban cerradas y las ciudades rodeadas por murallas. Dentro de los postigos cerrados, la hablante logra proyectar una imagen privada y a la vez, confinada y "velada." Mientras las imágenes griegas y antiguas en el poema de Keats romantizan la inmortalidad y la nostalgia hacia lo clásico, esta imagen representa la leyenda antigua como un espacio confinado, deslocalizado y por lo tanto, arcaico. Las puertas, las rayas y los postigos producen fronteras tangibles e ideológicas que la narradora y el otro, el personaje anónimo, deben trascender. Esta persona sin nombre y sin identidad tiene sus propios deseos que la hablante intenta (o se siente obligada a) satisfacer: “puesto que así lo quieres” (Atencia 4). Se cuestiona a quién se refiere la hablante aquí: ¿Un amante? ¿Un observador? ¿La sociedad? ¿El lector? La multitud de posibilidades ilustra hasta qué punto ella es una marioneta de los deseos del otro. El poema expone que existe una historia en la cual la hablante está enredada, no separada como un observador. Dentro de esta trayectoria, ella es un objeto erotizado mientras pasará su cuerpo “por la ciudad en vela” (Atencia 4). No escribe que ella va a pasear por la ciudad, sino que su cuerpo va a pasear por la ciudad, como quiere "el otro." Su cuerpo es literalmente textualizado por la leyenda. Ella funciona dentro de la realidad del otro-- otra persona, otro discurso, y otro texto, como un cuerpo fetichizado. Mientras Keats no es capaz de introducirse en la trayectoria de la urna, Atencia expone que ella está confinada al texto que representa la leyenda. Después de situarse como un sujeto dentro de la leyenda de Godiva, Atencia niega todo lo que ha presentado. Elimina una identidad prescrita para reescribir no sólo su papel, sino también el propósito del poema: “No, no es eso, no es eso, mi poema no es eso/ Sólo lo cierto cuenta” (Atencia 6-7). No desea utilizar el espacio textual para expresar lo que se ha representado anteriormente, sino que desea recuperar otra narrativa. La segunda estrofa, también escrita en el futuro, medita sobre su vida después de haber hecho suya la leyenda antigua. Además de negar y desprestigiar las imágenes de la primera estrofa, rompe con la rima de la estrofa anterior también. No maneja una rima estricta de "A/B," en su lugar elige una forma más flexible para separase completamente de la otra imagen ilusoria pero rígida. Se escapa de los “postigos cerrados” para entrar en “lo cierto,” o lo que refleja su vida y por lo tanto su ideología. “Lo cierto” no es necesariamente una verdad única: su poema no explica que “Beauty is truth and truth beauty;" al contrario, "lo cierto" simplemente simboliza el marco dentro del que quiere representarse e inscribirse. Mientras el poema de Keats no logra acercarse a La Verdad, Atencia audazmente exclama que la suya logra comunicar lo cierto porque verdaderamente reflejará su interpretación de la verdad individual. Su segunda estrofa sirve para reescribir la figura icónica, mostrando su autoridad, al crear su propio papel y no exponer la inevitablidad de una función prescrita, como hizo Keats: Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve de la mañana), blusa de “Long Play” y el cesto de esparto de Gaudix (aunque me araña a veces las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado, repartiré en la casa amor y pan y fruta. (Atencia 9-13) Desea re-interpretar su imagen al vestirse en ropa, y no sólo ropa, sino “pantalón vaquero,” – ropa masculina que está recuperada como femenina y práctica (Thompson). Ahora no pasará su cuerpo desnudo por la cuidad, así que presenta una imagen menos erotizada, menos parecida a Lady Godiva, y más representativa de sí misma. Según David R. Thompson, la blusa de "Long Play" ejemplifica la ropa de la época en que escribe Atencia: esta imagen sustituye la leyenda de la antigüedad para refigurarla y reestablecerla en una época más moderna (Thompson 4). Tampoco se vela, saliendo por la noche; construye un escenario en que saldrá “hacia las nueve de la mañana” (Atencia 9-10). La mañana no lleva las mismas connotaciones que los sueños de la noche. La luz expone, no esconde como la "ciudad en vela" que nubla y oscurece la realidad. Tampoco connota un espacio erótico ni privado. Aquí la hablante manipula la imagen de Godiva para deconstruirla y recuperar una imagen nueva que no se representa como erótica. La primera estrofa sirve para exponer la leyenda de Lady Godiva como la fabricación que maneja una identidad, la cual Atencia desea explotar. Juega con el lenguaje de la segunda estrofa y lo refigura para satirizar los elementos fantásticos. Atencia se escribe dentro del poema, penetrando en la leyenda para recuperar una narrativa moderna y representativa de su vida. Montada a caballo, Atencia llama la atención a su propósito pragmático, y no simplemente erótico. Con su cesto de esparto que "araña a veces/ las rodillas" (Atencia 10-11), planea ir al mercado para luego repartir "Amor y pan y fruta” (Atencia 12). El hecho de que le duele, que es capaz de sentir dolor humaniza esta imagen de la hablante “godiviana.” Escribe una historia totalmente diferente: No pertenece a la esfera espiritual fuera de lo sensual, como los "dioses" de la urna. Estas figuras forman una mezcla de imágenes sensuales y orgánicas. No recibe, sino intenta repartir estos elementos esenciales. Aunque no es tan erótica, todavía es una mujer capaz de abrazar los elementos orgánicos y sensuales de la vida. El ékfrasis aquí sirve de puente entre lo tradicional y su reinterpretación. Aunque la obra tratada es la inspiración además del sujeto del poema, se convierte en un punto de referencia desde el que los poetas crean su propia trayectoria. Según Biruté Ciplijauskaité, "El valor del arte y de la cultura no se convierte en tema principal. Son una experiencia afectiva que forma parte integrante del ser de la autora" (Ciplijauskaité 9). El poema es una expresión de hasta qué punto la obra, la leyenda, la historia, o cualquier texto ha afectado a la autora. Atencia se introduce en la leyenda además del poema para explorar las fronteras entre ellas y recuperar su propio discurso "serenísimo." Los poetas románticos como John Keats, por otro lado, mantienen la distancia entre ellos y la obra: meditan en su incapacidad de penetrar en la representación, así que construyen otra representación para rodearla. Keats nunca conocerá la felicidad eterna, ni el estado inmortal que representa la urna, pero no se da cuenta que esta felicidad es una ilusión. La felicidad de las figuras es impuesta por el observador. Al mismo tiempo que Keats medita en la superioridad de la "rima dulce" de la urna, Atencia expone las falacias de una historia deslocalizada al desarrollar su contenido y recuperar otra interpretación. 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"En el cincuentenario del grupo Cántico Dulce es vivir." Revista Residencia.
http://www.residencia.csic.es/bol/num4/cantico.htm. 21/11/2005. García Valdés, Olvido.
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Last Modified: Thu Jun 01 04:00:10 EDT 2006
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